Cuanto más miro mi nómina…

Nómina - jeringa
Fotografía: Diabetesmadrid.org
Cuanto más miro mi nómina, más me convenzo de que mi trabajo es puramente vocacional.

Asumir responsabilidades que quizás deberían asumir otros; lidiar con situaciones reales que superan ampliamente la ficción; comerse marrones que no son tuyos; defender una actuación realizada por otros ante un familiar indignado por una mala respuesta, una ausencia de tratamiento o un sentimiento de no estar siendo bien atendido.

Trabajar a turnos volviendo locos a los ritmos bio-psico-social-familiares; esperar a que salga la planilla de turnos para poder conciliar tu vida personal mes a mes; trabajar cada día en un servicio distinto con personal al que no conoces y que no te conocen; tener que demostrar cada día que vales para lo que haces y que sabes lo que estás haciendo; no poder ver a corto-medio plazo el resultado de tus cuidados del día de hoy; no estar ahí para seguir la evolución de una cura a la que has modificado una pauta porque considerabas errónea la anterior… etc, etc, etc…
Todo esto y mucho, mucho más, por apenas mil euros al mes. A esto nos reduce el Servicio Andaluz de Salud al personal eventual que tiene contratado al 75%. “Lo hacemos así para no despedir gente”, dicen los gobernantes. Que se lo cuenten a mi compañero Rafa o a mi compañera María del Carmen. Con la nueva fórmula de contratación, al hacer menos contratos, se han visto en la calle a sus 37 años. Parece que los que nos gobiernan quisieran que nos sintamos culpables porque, con la que está cayendo, al menos tenemos trabajo. Tenemos que dar las gracias porque tenemos trabajo, aunque sea en precario.
 
Si algo queda de manifiesto es que, actualmente, el personal Enfermero no ejerce su profesión para enriquecerse. Entonces ¿por qué padecer tanto por un contrato en precario?
 
Porque al menos puedo ejercer una de las profesiones más maravillosas que existen en el mundo (cada profesional opinará lo mismo de la suya, es así); porque puedo sentir ese cosquilleo que te entra por el cuerpo cuando un paciente te agradece tu trato y los cuidados que le has ofrecido; porque mirar a un paciente y que te hable con su silencio, recibir a los que vienen al mundo, o acompañar a los que se marchan, no está pagado con nada; porque la satisfacción del deber cumplido puede más que la indecencia de pasar de todo…
 
Por todo esto y mucho, mucho más, soy enfermero mileurista, pero millonario en sensaciones y emociones.
 
Y cada mes, al tiempo que compruebo los turnos en la planilla y reviso mi nómina, me convenzo más de que mi trabajo es puramente vocacional.
Nómina - Nightingale
Billete de 10 Libras Conmemorativo. Año 1984.86

CC BY-NC-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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